El invierno no será el mejor amigo de tu piel, pero esta base sí.
El futuro del makeup en 2026
Alexandra Wagner
Si algo tenemos claro mirando hacia 2026 es que el makeup va menos de normas o modas y más de elegir cómo te apetece verte ese día. No hay una sola estética dominante ni una manera correcta de maquillarse. Cada vez más, nos atrevemos a experimentar con looks distintos cada día, y no tiene por qué ir acorde con nuestra personalidad. Podemos tener días de piel casi desnuda y días de demasiado color, y ambos conviven sin problema.
El año que viene no se trata de borrar tendencias anteriores, sino de mezclarlas, suavizarlas o exagerarlas según el mood. Todo es un poco más flexible, cómodo y real.
Esta es nuestra propuesta de looks que creemos que van a dominar tu feed en 2026 — no como el status quo, sino como ideas que se van a ir asentando más.
No makeup

Aunque nos duela, uno de los trends más potentes que veremos este 2026 es el de llevar la cara desnuda. Eso es: la idea de no makeup es ir, literalmente, sin nada. Solo piel hidratada y cuidada, cejas peinadas y labios naturales con algo de hidratación (menos mal que tenemos una colección de skincare maravillosa para ello). Este no tiene mucho misterio, pero creemos que va a ganar mucha fuerza este año. Tus celebs favoritas ya lo están haciendo.
Colour maximalism

Aquí pasa justo lo contrario. El colour maximalism va de usar color porque sí, sin pensar demasiado si combina o si “pega”. Vamos, que, si un día te apetece probar una máscara verde, lo haces y punto. Sombras intensas, colores vivos, eyeliners que se ven y máscaras coloridas que remiten a la estética pop más ecléctica de la década pasada (como estamos viendo con la resurgencia de temazos como Lush Life).
En 2026, el color deja de ser algo ocasional y se integra más en el día a día. Tampoco hace falta un full look; a veces solo unos ojos efecto wow sobre una piel sin maquillar basta.
Kat wing

Frente al eyeliner tradicional, más limpio y simétrico, este trazo está claramente influenciado por el k-pop y la estética de los girl groups, donde el delineado se permite ser más flexible.
El trazo sigue siendo marcado y ascendente, pero no busca un acabado pulido al milímetro. La línea es más abierta, ligeramente más alargada y con un punto más orgánico. El resultado se siente más ligero y menos clásico.
Por eso funciona tan bien con el resto del makeup limpio. Piel natural, pecas visibles y, si apetece, un delineado suave en el labio para equilibrar. Todo el protagonismo está en ese gesto gráfico del ojo, que con pocos elementos consigue cambiar toda la cara.
Boyfriend blush

El boyfriend blush empezó en 2025, pero está aquí para quedarse. Se trata de ese rubor que parece accidental, como el que tenemos después de hacer deporte. Se diferencia al blush que llevamos viendo en los últimos años en que no va de las mejillas a las sienes, sino en la parte inferior de la cara.
No va colocado con precisión milimétrica, sino más difuminado, más amplio, como si viniera de la piel y no de producto. Y cuanto menos perfecto, mejor.
Cosmic metallic

Los metálicos en 2026 dejan de ser solo para la noche o para looks muy extremos. El cosmic metallic se cuela en el día a día con sombras luminosas, reflejos suaves, toques plateados o dorados bien integrados.
No es brillo exagerado, es más bien ese punto de luz que capta la atención cuando te mueves. Un poco futurista, pero muy llevable si se equilibra con el resto del makeup sencillo.
Cloud makeup

En 2026, el efecto dewy desaparece, ni tampoco vuelve el mate. Buscamos un punto medio, el stain (o lo que a nosotros nos gusta llamar cloud). Se trata de makeup ligero que reduce el brillo y matifica, con fórmulas ligeras como una pluma.
Con el cloud makeup, nada está muy definido: los ojos, las mejillas y los labios se funden entre sí. Colores suaves, texturas cremosas, acabados satinados. Todo se ve ligero, difuminado, cómodo.
Es como un clean look pero más etéreo. Es el tipo de maquillaje que no pesa, que no se siente rígido y que acompaña bien días largos. En 2026 esta estética gana fuerza porque encaja con esa idea de makeup que se adapta a ti, no al revés.
Entonces, ¿qué dice todo esto del makeup en 2026?
Que no hay una sola respuesta correcta. El maquillaje ya no funciona como una etiqueta ni como algo que define quién eres de una vez para siempre. Cada vez convivimos con más versiones de nosotros mismos a la vez, y eso se nota en cómo nos maquillamos.
No hay una identidad fija que proteger ni un look que repetir para ser coherentes. Cambiar ya no significa contradicción, sino adaptación.
Como ha pasado con la forma en la que entendemos la identidad en los últimos años, el makeup se vuelve más fluido, más contextual y menos definitivo. Acompaña momentos, estados de ánimo y distintas maneras de estar en el mundo. Y que eso sea lo normal dice mucho del momento cultural en el que estamos y de cómo entendemos hoy la expresión personal.
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