Lo que tu blush dice de ti (aunque no quieras saberlo)

Alexandra Wagner

Seamos honestas... En San Valentín todo se nota un poco más. Hay gente (nos incluimos) que se da cuenta de que está sintiendo cosas por alguien cuando ya le ha dado ocho vueltas, lo ha hablado con todas sus amigas y lo ha escrito (y borrado) mil veces en notas... Y ni siquiera. Y luego está tu blush, que se entera de las cosas mucho más rápido que tú.

Y es que es normal; el cuerpo reacciona siempre antes que el cerebro. Así que por mucho que lo intentes, no podrás disimularlo.

Y como ya te habrás dado cuenta, hay muchísimos tipos de blush para cada emoción y momento. Porque no te ruborizas igual cuando tienes vergüenza que cuando sientes felicidad, rabia o placer. Además, el blush puede transformarse varias veces de un momento para otro y, la realidad es que existen patrones que se suelen repetir. Y nosotros te contamos nuestros top 3.

1. El indiscreto

Este tipo de blush nos encanta. Es rápido, evidente y bastante escandaloso. El más físico de todos, desde luego que no se queda en segundo plano. Y lo más gracioso es que hagas lo que hagas no lo puedes controlar. Se nota muuuucho.

Es el de la vergüenza y la timidez, pero también el de la atracción. El de cuando tu crush te suelta un comentario picante y de repente te arde toda la cara.

Es uno de nuestros favoritos para recrear porque da un aspecto sano y activo, como que acabas de hacer deporte. ¿Cómo recrearlo? Fácil.

Este blush suele ser un buen rojo fuego, como The No-Rules Stick Mini 244. Para este look, aplícalo un poco más bajo de lo normal, difumina hacia fuera y cruza ligeramente por la nariz. Nada de precisión quirúrgica: usa los dedos si hace falta.

Y te quedas con el mítico boyfriend blush, inspirado originalmente en las mejillas del Príncipe Harry post-entrenamiento. Si parece que te ha dado el aire (aunque lleves todo el día dentro), está bien hecho.

2. El magnético

Este blush no entra con fuegos artificiales, pero tampoco se esconde. Este nos encanta porque es el blush de cuando estás cómoda y en paz: ni emocionada, ni nerviosa.

Y es que es como dicen: cuando te notas bien por dentro, te verás bien por fuera. Y, curiosamente, cuando menos lo fuerzas, mejor queda.

Imagínate que llevas un rato hablando con tu crush y ni una sola vez has pensado: “uy, ¿estaré asintiendo demasiado?”. No hace falta, porque tu magnetismo basta por sí mismo. Ese es el nivel de chill al que aspiramos. Y si no, siempre puedes fake it until you make it con makeup.

Cómo recrearlo:

Este look busca ser un poco más esculpido y natural, como de buena cara sin esfuerzo. Usa un tono nude rosado como The No-Rules Stick Mini 503 y aplícalo alto en el pómulo, casi donde empezarías un contour suave.

Difumina hacia arriba y hacia fuera, sin bajar demasiado el color. Aquí la clave no es la intensidad, sino la colocación: poco producto, bien trabajado.

3. El de las mariposas

Para cuando quieres dejar de ser responsable emocionalmente, aunque sea un rato. Este blush aparece cuando bajas la guardia y te dejas ilusionar.

Es el rubor de cuando te montas una historia entera con muy pocos datos, pero con muchísima imaginación: situaciones, conversaciones, futuros outfits que, objetivamente, igual no existen… pero oye, la fantasía está siendo increíble.

Este blush se lleva más centrado y más cerca de la emoción. Aplica un tono rosa suave como The No-Rules Stick Mini 362 directamente en las manzanitas de las mejillas, manteniendo el color alto y bien difuminado.

Puedes añadir capas poco a poco, pero sin arrastrarlo demasiado: la idea es que el rubor quede dulce, casi de muñeca, como si hubiera salido solo.

¿Ya sabes qué tipo de blush te representa? Entonces te van a encantar nuestros nuevos kits perfectos para estas fechas: tres full looks —máscara, eyeliner y blush— pensados para distintas emociones, creados en colaboración con Tinder. Elige el tuyo.

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